martes, 20 de noviembre de 2012

PARA CUMPLIR


Las órdenes médicas se hacen para cumplirse y se cumplen para una evolución favorable del paciente. Ser feliz es un estado que se vuelve orden cuando el mundo, en su afán de matarnos mal, nos enferma de tristeza, desamor, soledad y guerra. 
Como en los hospitales, especialmente los nacionales del tercer mundo, a veces no se cuenta con el material físico o humano para poder cumplir una orden cualquiera, pero la felicidad es como el surfactante pulmonar, a pesar de que se encuentra de forma sintética para poder ser administrada a aquel recién nacido prematuro que no tiene suficiente, el hecho de hacerlo como lo indica la orden y siguiendo cada detalle del protocolo para hacerlo de la forma correcta y por múltiples veces, no asegura la mejoría del paciente; porque el mejor surfactante igual que la mejor felicidad es la que se produce dentro de uno mismo, no la externa y sintética que, si bien mejora, se puede reabsorber hasta terminar siendo nada.
El mundo y sus carencias nos escasea hasta la felicidad interna, en la miseria de cada acto, de cada persona y de cada circunstancia, en el hambre, en la violencia, en la pobreza extrema. Pero al final la felicidad es un estado de ánimo y por lo general los estados de ánimo no necesitan ser multiplicados a base de algo material, sino a base de si mismos.
Entonces vuelvo a lo mismo, a la imagen, a la orden, al estado anímico, a cumplirla como sea posible, en las carencias más grandes, y con lo que esté al alcance, como se hace en los hospitales generales de mi país.

2 comentarios:

  1. Bello, amiga. Y yo admiro todo lo que haces. Y el ánimo con el que cada día sales a curar con un poco de alegría.

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    1. Veo más pacientes por depresión de los que quisiera ver, también veo pacientes por enfermedades virales constantes porque la tristeza disminuye su sistema inmunológico. Hay que ser felices Mariana.

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