miércoles, 26 de diciembre de 2012

ARRÁNCAME LA VIDA

"Tenía quince años y muchas ganas de que me pasaran cosas. por eso acepté cuando Andrés me propuso que fuera con el unos días a Tecolutla. Yo no conocía el mar, él me contó que se ponía negro en las noches y transparente al mediodía. Quise ir a verlo. Nada más dejé un recado diciendo: «Queridos papás, no se preocupen, fui a conocer el mar.»
En realidad, fui a pegarme la espantada de mi vida. Yo había visto caballos y toros irse sobre yeguas y vacas, pero el pito parado de un señor era otra cosa. Me dejé tocar sin meter las manos, sin abrir la boca, tiesa como muñeca de cartón, hasta que Andrés me preguntó de qué tenía miedo.
- De nada  -dije.
- Entonces ¿por qué me ves así?
- Es que no estoy muy segura de que eso me quepa  -le contesté.
- Pero como no muchacha, nomás póngase flojita  -dijo y me dio una nalgada. Ya ve como está tiesa. Así claro que no se puede, pero aflójese. Nadie se la va a comer si usted no quiere.
Volvió a tocarme por todas partes como si se hubiera acabado la prisa. Me gustó."

Arráncame  la vida (fragmento) - Ángeles Mastretta.

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